CTKHAELIEMIN, EN SU CASA DE BUENOS AIRES

Entrecruzamiento de sensaciones y sentimientos, de pesada carga por un lado, de alegría y gratificante alivio por el otro, fueron las vivencias que me tocaron experimentar...

Por Víctor Leopoldo Martínez *

Entrecruzamiento de sensaciones y sentimientos, de pesada carga por un lado, de alegría y gratificante alivio por el otro, fueron las vivencias que me tocaron experimentar en la presentación de “El Jardín de Juan Ctkhaeliemin”, en ese rinconcito de querencia que es nuestra Casa de Catamarca en la Capital Federal.

Nunca imaginé que un trabajo como el que realicé, se transformaría en imaginaria senda de siglo XXI, que como operadora seminal serviría para que transite el alma de nuestro GRAN Cacique tratando de juntar a todos sus hermanos de pueblos originarios en esa comunión de sueños reivindicativos, de viejos y nunca escuchados reclamos, juntando a los que esperan un mínimo reconocimiento para con su dignidad como antiguos dueños de la tierra americana que son; esos que aún hoy siguen siendo despojados de esas tierras por la codicia capitalista de los sojeros.

Y allí estuvieron; junto al Ctkaeliemin de la pantalla, Oscar Maiza de la Nación Wichi; Miguel Ángel Saulo, el último cacique Tehuelche; un Huarpe como Ricardo Sarmiento; y un diaguita como Miguel Ángel Palacios, autor de una excelente obra titulada “La tierra de los Alzados”. Junto a Saulo, a punto de quebrarse agradeciendo por mi película, porque sus padres, abuelos y ancestros también estaban desaparecidos, estaba Yolanda. Y un Querandí que dijo sentir orgullo por el aporte de hombres que hizo su pueblo para echar a los ingleses en aquel intento invasor que se dio a comienzo del siglo XIX. Y Milena Amaya, una hermana colombiana que agradecía porque el film era el reflejo de lo que pasó y pasa en toda América Latina.

Y yo, en medio de ellos, con un humilde aporte tratando de hacer pasar ese nudo que suele atravesar gargantas, generado por el dolor y la vergüenza ajena que algunos sentimos al ver y palpar la triste realidad de colonizados mentales, de la que por años vienen haciendo gala no pocos compatriotas.

Fernando Borroni, un joven que actualmente se desempeña como director de la Escuela Popular de Medios Comunitarios, que seguramente fue invitado por algún joven de nuestra productora, mensajeó luego de la proyección: “Gracias por haberme invitado. Una GRAN película, tan cruelmente dura, como amorosamente poética. Eso sentí cuando la vi. El dolor de la mano de la belleza. ¡Muy loco! ¿Se entiende? Una película que ahonda en lo más oscuro y al mismo tiempo tiene mucha luz. Gracias queridos compañeros. ¡Ah!, la musicalización, ¡brillante!”.

Generaciones muy distantes, separadas por un tiempo que aunque largo en años no pudo vencer ese sentimiento que nos une a nuestra tierra, a su dolorosa pero heroica historia, esa que nos fue escondida y que a pesar de tal perversión nunca pudo contra esa transmisión genética y afectiva que siempre nos hizo vivir con alegría el hecho de estar y pertenecer a esta bella América.

Al belicho “Perico” Romero que le cantó a Chelemín, al poeta Daniel Martínez, al encanto y la dulzura tanto de Valeria Zavaleta, como de Irina Costantini, de “Mamy” Castillo, y a todos los chicos y chicas que trabajan en esa Casa, les hago llegar mi más profundo agradecimiento por todo lo que hicieron para que “El jardín de Juan Ctkhaeliemin” tuviera una noche como la del 14 de agosto pasado, colmada de felicidad y calidez; mágicamente justo en el centro de esa ciudad, que puertas afuera de nuestro rincón catamarqueño, siempre miró y mira con admiración al conquistador y colonizador, ayer europeo hoy norteamericano.

* Director de la película “El jardín de Juan Ctkhaeliemin”