MARÍA VALERIA ABEL: “LA CASA DE CATAMARCA ME ABRIÓ SUS BRAZOS”

En una charla íntima, la empresaria reveló su amor por la rodocrosita y habló sobre el presente y el futuro de una empresa familiar que le genera trabajo a artesanos catamarqueños.

“Por su estructura y hermosa coloración rosada, es una de las más llamativas y energética del mundo. Hace referencia al amor más puro y verdadero”. Así definió María Valeria Abel a la rodocrosita, la piedra nacional argentina que ella admite “amar”.

Oriunda de Andalgalá y dueña de los locales “Melina Joyería”, ubicados en Buenos Aires, María expresó que se siente orgullosa de los artesanos catamarqueños. “Una vez me dijeron que cuando la piedra elije a alguien, la agarra de la mano y nunca más la suelta ni le faltará el trabajo, y así es”, reveló.

“Somos una empresa familiar. Un día, junto a mi esposo e hija, decidimos radicarnos en Bariloche porque había mucho turismo extranjero y la rodocrosita era una piedra muy buscada. Luego de varios años, llegamos a Buenos Aires buscando nuevos horizontes y un futuro mejor para mi hija”, explicó.

María contó que un día le llegó la propuesta de poner un local en la Galería del Caminante, donde solían participar de ferias: “Así, nos instalamos en la calle Florida, mientras seguíamos creciendo”.

Los primeros pasos

María y su familia llegaron a Buenos Aires con sus valijas, algo de mercadería y sin conocer a nadie. “Cuando nos instalamos, una de mis primeras experiencias fue contactarme con la Casa de Catamarca, que me abrió sus brazos. Comencé a mostrar mis productos y, a los pocos días, me llegó una invitación para participar de un encuentro en donde presentaban un video de mujeres catamarqueñas”, recordó.

Tras esa invitación, María contó que generó muchos contactos y empezó a participar de ferias, exposiciones, y con sus trabajo comenzó a viajar cada vez más por el país. “Empezamos a sentir la satisfacción de generar fuentes de trabajo, ya que comenzamos a vender productos de otros artesanos de Andalgalá. Y con mucho orgullo mostré la rodocrosita”, expresó.

María insistió en que los artesanos fueron su “gran impulso”. “Pudimos forjar una empresa pequeña con trabajo incansable. Hubo temporadas buenas y otras flojas, pero no cambiamos el rumbo pese a todo”, aseguró.

Valor agregado y pandemia

“Lo nuestro, además es un servicio cultural. Siempre hemos vendido la piedra contando sobre nuestra tierra, nuestra historia, para que la gente conozca Catamarca. Nuestro punto fuerte fue la buena atención, y tejí las redes para que la provincia fuese bien vista y apreciada por los extranjeros. Luego me propusieron abrir un local en Galerías Pacífico, un gran desafío, pero que nos permitió seguir evolucionando”, indicó María.

Al poco tiempo de la apertura del nuevo local, llegó la pandemia: “Nos tomó por sorpresa, como a todos. Y este producto, tan pretendido por el turismo extranjero, ha pasado a ser uno de los últimos rubros que quizás vuelvan a abrirse”, reflexionó.

Nuevo desafío

Como consecuencia del aislamiento, María se topó con un nuevo desafío. “Entendí que esta nueva situación se va a extender en el tiempo, y empecé a gestionar un proyecto para digitalizar el negocio. Armamos una web y nos extendimos por las redes sociales, nos reconvertimos y capacitamos, y a nuestro personal también”, detalló.

Actualmente, María participa de charlas gratuitas en las que habla sobre las piedras, sus propiedades y características. ”Empecé a tener un contacto diferente con las personas. También abrimos un canal en Youtube e implementamos la venta digital para poder seguir comercializando nuestros productos, hacer conocer la marca y nuestros servicios”, explicó.

Sello “Origen Catamarca”

María aseguró que le parece “una gran idea y algo necesario” el sello “Origen Catamarca”, distinción que llevan impresa los productos elaborados y/o fabricados en la provincia bajo un mínimo de standard de calidad certificado. “Estoy convencida que las economías regionales, los productores, artesanos, las pymes, somos generadores de trabajo. No hay nada mejor que generar mano de obra autóctona, dignidad y progreso. Impulsar el genuino trabajo es muy interesante, y sobre todo si lo propone el Estado”, concluyó.