CATEDRAL BASÍLICA NUESTRA SEÑORA DEL VALLE Y LAS SOLEMNES FIESTAS EN SU HONOR

Fue proyectada por los arquitectos italianos Carlos Tenivella y Natalio Balloca en 1859. La obra se interrumpió por la muerte del primero, motivo por el cual la continuó el arquitecto italiano Luis Caravati. El motor e impulsor de la obra fue el Presbítero Luis Gabriel Segura. El templo se inauguró sin terminar en 1869. Finalmente la obra se concluyó en 1875. Caravati realiza algunas modificaciones para sumar a la Catedral la Casa de Gobierno haciendo de ambos edificios todo un conjunto arquitectónico. Fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1941 y es considerado uno de los más importantes edificios correspondientes al neo-recentismo italiano de nuestro país. Los muros son de color rosado, color original de la época de la construcción: mezcla de cal con sangre bovina. Su pórtico corintio combina 8 columnas y un arco de medio punto en el centro. La altura de las torres es de 40 metros.

Los elementos decorativos utilizados son: capiteles compuestos como remate de columnas y pilares. Tienen tres secciones: la primera en basamento, la segunda que es la base del campanario, el tercer tramo más decorado y con aberturas hacia los cuatros puntos cardinales y remata en cúpulas nervudas. En su interior predominan los estilos corintio y toscano, con columnas rectangulares que sostienen los arcos y bóvedas desde el techo. Es una planta de cruz latina de 2300 metros cuadrados. Con una nave principal y dos laterales, con varias capillas cada una con un altar o vitral. A la nave central se accede por tres pórticos con hermosos vitrales. La nave mide 58 metros de longitud y 9 de ancho. Su altura es de 14 metros. Tiene capacidad para 3.500 personas. Las naves laterales están delimitadas por arcadas de medio punto, sostenidos por falsos pilares. Estos poseen capiteles dorados de hoja de acanto estilo corintio y volutas jónicas. Los muros de ladrillos están pintados de color celeste. El techo es de cañón corrido. Y está reforzado con arcos fajones en coincidencia con los pilares. Los lunetos abiertos permiten una iluminación natural a la nave. Las pinturas del techo fueron realizadas por el artista italiano Nazareno Orlandi, autor también de las obras de Iglesia de El Salvador en Buenos Aires y la Catedral de Córdoba. Se colocaron en la conmemoración de las bodas de oro de la coronación de la imagen en 1941. Cada imagen representa un prodigio de Nuestra Señora del Valle.

En el Altar Mayor se celebran las misas. En 1965 cuando se produce la Reforma del Concilio Vaticano se abrió el presbiterio a sus lados y quitó las balaustradas del comulgatorio, que separaban al cura de la feligresía, cuando se oficiaba la misa de espaldas al público. El altar lo realizó el arquitecto Demarchis con estilo propio. Está flanqueado por ángeles oferentes. Su mesada baja contiene el sagrario en el centro. Ocho columnas lisas de capiteles corintios con dos nichos adicionales con sobre-relieves. El segundo nivel tiene cuatro columnas con las mismas características que las anteriores. Ellas sostienen la urna dorada y vidriada donde se encuentra la imagen de la Virgen del Valle. La misma posee un mecanismo que la hace girar cuando se realizan las misas. El resto del tiempo Nuestra Señora mira para el interior del camarín. La cúpula del ábside representa al Espíritu Santo: rayos dorados resaltan sobre un celeste similar al cielo catamarqueño.

SOLEMNES FIESTAS EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DEL VALLE
El 8 de Diciembre se conmemora el dia de la Inmaculada Concepción de María y, en Catamarca, se celebra de manera especial con la tradicional Procesión de la Virgen del Valle, la Virgen Morena, Patrona Internacional de Turismo y declarada “Reina de los Catamarqueños” en 1912.

La tradicional imagen encontrada en una gruta de piedra alla por 1620, pasea por la calles de la ciudad dos veces al año: en abril y la fiesta mayor en diciembre. Los festejos Marianos empiezan una semana antes con la tradicional “bajada de la Virgen desde el Camarín”.

Es una verdadera fiesta de fé que congrega a peregrinos de toda la Argentina y países limítrofes. Las gracias por los milagros concedidos se expresan de diversas maneras y muchos quedan registrados en placas y ofrendas colocadas a lo largo y a lo ancho de la iglesia Catedral, junto a la mirada de los fieles que son testigos de tanta demostración de fé.

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