TEMPLO Y CONVENTO FRANCISCANO SAN PEDRO DE ALCÁNTARA

San Fernando del Valle de Catamarca.

Su construcción se concretó entre los años 1882 y 1895 aunque fue inaugurado en 1905. Se lo declaró Monumento Histórico Nacional en 1941. Los historiadores señalan que en el año 1695 se construyó la primera iglesia. Hubo también un segundo templo, construido en 1761, que se derrumbó en 1873. El proyecto de este magnífico templo se debe al padre franciscano fray Luis Giorgi, quien fue también autor de las iglesias de la orden en Tucumán y Salta, con las que guarda muchas semejanzas formales en cuanto a la composición del frente, estructurado en un triple juego de cuerpos horizontales y paños verticales escalonados, en la ausencia de torres definidas y en la concepción de fachada independiente de la estructura interna de las naves. El monumento a Fray Mamerto Esquiú está colocado en el patio del frente y es posterior a la construcción del templo. La piedra fundamental se colocó alrededor de 1916, es decir más de 10 años después de inaugurada la iglesia. La escultura fue realizada por el arquitecto Hernán Cullen Ayerza. La espadaña, resuelta a modo de templete doble con derrame de volutas, disimula su disposición de torre campanario central estableciendo un interesante juego de contraparte con el pórtico de entrada. La superposición de órdenes de columnas y pilastras apareadas se mantiene constante en la calle central, coronada a su vez por un pequeño frontón triangular con cruz y reloj, mientras que los extremos de las laterales se simplifican al aligerarse visualmente las aristas con volutas estilizadas. El orden corintio resuelve los pisos altos, en los que se mantiene el movimiento de zigzagueantes y pronunciados entablamentos rematados en perillones, obteniéndose un interesante contraste de luces y sombras que enriquece la fachada. Por otro lado, el sector bajo está ritmado por columnas jónicas sobre breve pedestal y friso con guirnaldas y un pórtico central con frontón quebrado que se abre sobre el gran atrio, el que permite obtener una inmejorable perspectiva del conjunto, recortado contra el perfil pétreo del cerro Ambato. El espacio interior, inscripto en un rectángulo, posee también un interesante diseño, con crucero con cúpula rebajada y nave central con pilastras jónicas sobre macizos contrafuertes y cornisamentos. La cubierta es de cañón corrido de tonos violáceos, con arcos fajones y lunetos intercalando arquerías altas y bajas con capillas laterales y tribunas, mientras un profundo presbiterio de testero recto rodeado por sacristías continúa con coherencia la disposición envolvente de arcos, entablamentos y pilastras. No posee frescos en su techo. En el Altar Mayor, el ábside esta trabajado en diferentes planos: cuatro columnas corintias de fuste circular, separa la parte central de las laterales. Debajo de dos falsos arcos de medio punto está la imagen del Santo Patrono del templo con una paloma. El retablo es de mármol blanco. Su ábside posee la imagen de la Inmaculada Concepción de María. Su hornacina, única y central, tiene a Jesús Crucificado. Realizado en madera tallada. A sus laterales dos ángeles lo custodian. Fuera de esa estructura y sobre dos columnas rectangulares se encuentran las imágenes de dos santos de la orden. San Antonio de Padua a la izquierda y San Francisco de Asís del otro.

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Fuente: https://www.turismo.catamarca.gob.ar/